Las expectativas eran simples, bajas, humildes en abundancia y
algo efímeras debido a los resultados obtenidos en las dos últimas
activdades que habíamos organizado. Hace unos cuantos años las
actividades que organizabamos atraían muchos paisanos y amigos que
acudian a nuestro llamado sin mayor esfuerzo. Hoy, es casi un milagro
encontrar a un caicedonita involucrado en las actividades que CAUSA
organiza. Sin embargo, las ayudas solicitadas y los programas que
iniciamos hace más un año ya, tienen que llevarse a cabo y por encima
del pesimismo de unos cuantos y la reticencia de muchos otros nuestra
CAUSA no se puede sacrificar.
Como siempre
todo estaba planeado con mucha anterioridad. Las fechas se habían establecido
desde el año anterior. Los precios del arrendamiento del local y el objeto de
la celebración habían sido acordados desde nuestro regreso de Colombia. El centenario
nos dejó un sentido de compromiso y deseo de ayudar a los menos favorecidos más
agudo y dispuesto. Por eso seguimos adelante, por aquellos que han depositado
sus esperanzas en nosotros o que por lo menos recurren a nosotros con la
certeza de que al menos sus querellas van a ser atendidas y en algo aliviadas.
Sé que son pañitos de agua tibia, pero debemos empezar por algo. No podemos ser
indiferentes ante las desgracias de los demás y enfocarnos solamente en el
micro mundo del egocéntrico, envidioso y tacaño.